sábado 9 de octubre de 2010

Mirada Bioética sobre la nanotecnología y la salud

La ciencia y la bioética caminan juntas cuando la ejercitan personas que quieren curar a personas, en donde descubren que el vínculo curativo es el camino que quiere alcanzar resultados y no ser los resultados los que marquen el destino. Que el otro
no es un paciente sino un ser humano viviente con el cual me uno desde su dignidad sufriente, para alcanzar la salud del cuerpo y de la mente, desde su ambiente. Que lo más pequeño y lo más grande son importantes, en el camino que hemos de transitar, ya que la salud es un estado que hay que lograr y tratar de permanecer en un amor maduro y sano, que se traduce en felicidad, que unifica todos mis actos y me ayuda a no enfermar. Este amor sano es el que guía mis actos, ya sea científico, médico, humano y no la gloria porque si no me he de desviar. El encuentro entre el que cura y es curado esa es una fuente de felicidad que deberá guiar mis actos para que toda ciencia se mida con la vara de la humanidad.
Por eso les quiero regalar, lo que otros sabios han pensado sobre lo "nano" y la técnica que han de usar, yo le agrego lo humano, que es el condimento que ha de sazonar, a la ciencia, para que sea dulce al curar. Espero que el siglo XXI sea experto en humanidad y no en guerras como el XX porque mal parado nos ha de dejar. La técnica más grande es la más sabia y ha de saber esperar, no ser prepotente y acompañar a la humanidad doliente sin succionar su sangre vital, con el lucro inesperado más allá de lo justo y necesitado que ha de alcanzar. Si esto así no se diera acabaríamos logrando ciencia chica solo para algunos, sin moral ni ética, en un siglo separado en clase social. Así no habría futuro, por eso hoy, aunque es duro, los quiero hacer pensar. El destino lo hemos de alcanzar, unidos no separados, a través del gesto "nano"cotidiano aprendiendo la "tecno" técnica de ser humanos, con ciencia y con ética juntas de la mano desde un corazón que ve al otro, no como un riñón, un pie o una mano, sino como un ser "hermano" cercano al cual voy a ayudar a curar.

Julio Daniel Nardini



PRESENTACIÓN
El Grupo de Opinión del Observatori de Bioètica i Dret se creó en 1996 para
dar respuesta a las cuestiones bioéticas suscitadas por los avances en biotecnología
y biomedicina cuyas implicaciones éticas, sociales y jurídicas son motivo de debate
público en contextos plurales.
Actualmente, este debate se ha extendido a los avances en nanociencia y nanotecnología

















cuya investigación y aplicaciones plantean retos bioéticos que desafían
problemáticas previas. De su impacto es notorio el hecho de que se haya acuñado
una nueva denominación, la nanoética, como una forma de ética aplicada a este
desarrollo tecnocientífico. Sin embargo, a pesar de la complejidad interdisciplinar,
intersocial e interjurídica del fenómeno y el marcado énfasis en la evaluación del
riesgo, las cuestiones éticas que se suscitan siguen estando en el territorio de la naturaleza
y la identidad humanas, la justicia social y las desigualdades socioeconómicas,
la privacidad y la autonomía así como la bioseguridad hoy y en el futuro de las
nuevas generaciones. Más que de una reflexión ética distinta, la convergencia y
la amplitud de proyectos, las propiedades potenciales de materiales y productos, la
variabilidad de aplicaciones en contextos clínicos y ambientales múltiples, genera
impactos de riesgo y conflictos de justicia distributiva difíciles de dilucidar precisamente
porque no son nano sino de magnitud bioética. Por lo tanto, el enfoque ha
de situarse en la especificidad de los problemas y conflictos que define la Bioética
pero identificados y analizados en un marco transversal implicando los sectores de
la investigación, los poderes públicos, la industria, los medios de comunicación y
la ciudadanía. De otro modo no sería posible lograr la transparencia informativa
sobre la investigación y el desarrollo, la financiación y las patentes, las regulaciones
de seguridad en aplicaciones diversas y la evaluación de los productos, que requiere
un escenario bioético colaborativo para conseguir debates informados así como la
adopción de posibles decisiones normativas.
La nanociencia y la nanotecnología investigan la formación de estructuras y las
propiedades de la materia a escala nanométrica, esto es, entre 1 y 100 nanómetros.
La manipulación de tamaños y formas así como la reactividad, la conductividad y
la resistencia de los nanomateriales permite desarrollar nanopartículas, nanotubos,
fullerenos, nanocables, nanosensores y sus combinaciones en nanoobjetos cuya aplicabilidad
se extiende a la salud, el medio ambiente, la energía y la comunicación.
Constituye así una plataforma tecnológica sin precedentes no sólo por la convergencia
interdisciplinar, que integra la química, la física, la biología molecular, la ciencia
de los materiales, la optoelectrónica, la informática y las ciencias cognitivas, entre
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otras, sino por la amplitud de los proyectos de investigación multipropósito así como
su aplicabilidad a la manufacturación de productos nanotecnológicos en todos los
sectores industriales. Son más de sesenta países los que ya tienen en marcha proyectos
y programas en investigación nanotecnológica, financiada con fondos públicos y
privados, con cifras millonarias que implican una alta competitividad en la consecución
de las patentes más provechosas y llevan aparejados intereses industriales y
comerciales significativos, cuyos productos ya no son una apuesta sino que se estiman
en más de seiscientos disponibles en el mercado.
Ahora bien, de toda esa convergencia tecnológica y su aplicación pluripotencial
lo que preocupa fundamentalmente es la miniaturización de los componentes ya
que a escala nano las propiedades de los materiales se comportan y modifican de
forma distinta a la macroscópica, y esto abre la caja de los riesgos derivados de
los efectos incidentales como la toxicidad, y la dificultad actual de no controlar la
trazabilidad, la biocompatibilidad y la biodegradación de los materiales inertes y
los nanoproductos en tratamientos clínicos, contextos laborales y de investigación
y en el medio ambiente en general. Son lagunas en la detección de los impactos y
la evaluación de riesgos, la carencia de información estandarizada sobre el ciclo
vital de los nanomateriales y sus productos, sobre el seguimiento de la seguridad
en los procesos de investigación y manufacturación, así como el establecimiento de
regulaciones de evaluación y control transversales que conecten los centros de investigación
y la industria tanto a escala nacional como internacional. Ciertamente,
las apuestas por los beneficios de la nanotecnología coinciden cada vez más con
los avances resultantes en los proyectos de investigación y el desarrollo de nanoproductos.
Sin embargo, este éxito incremental tiene mucho territorio que recorrer en
cuanto a identificar las problemáticas y encauzar bioéticamente sus implicaciones
socioeconómicas y jurídicas.
Este Documento trata de:
– identificar los problemas y los conflictos bioéticos derivados de los riesgos de la
aplicación de la nanotecnología en el ámbito de la biomedicina, el medio ambiente
y la bioseguridad así como las consecuencias en cuanto a afectación de
bienes, valores y derechos, como la calidad de vida, la equidad, la privacidad y
la seguridad,
– advertir sobre las implicaciones éticas, sociales y jurídicas –en priorizar líneas
de investigación, decidir la financiación, entre otros– para orientar las reco27
mendaciones hacia la prudencia, la seguridad y la responsabilidad de los actores
implicados en los sistemas expertos y la ciudadanía en general, y
– potenciar el dialogo entre los centros de investigación, las instituciones de gobierno,
las industrias y la sociedad para que el conocimiento científico y la evaluación de
las aplicaciones nanotecnológicas transite con criterios y argumentos que avalen
un debate transparente y eficaz. E incluir en este intercambio a los medios de
comunicación ya que incorporan en su repertorio la difusión selectiva de noticias
científicas y su incidencia en la generación de opinión pública.
Desde 2004, el grupo de investigación del Observatori de Bioètica i Dret ha participado
en una red de excelencia europea en Nanotecnología –Nano2life– en el
Proyecto A network for bringing nanotechnologies to life, y en el Comité de Dirección
Wordpackage on Ethics (WP4) del Parque Científico de Barcelona. Y desde
2007 investiga en un proyecto del Ministerio de Ciencia y Tecnología titulado:
“Nanobiolaw: implicaciones éticas, sociales y jurídicas de las Nanotecnologías” y
colabora con el Área de Comunicación del PCB en la organización de exposiciones
con el fin de incrementar la difusión pública de estos avances y sus aplicaciones y
estimular el debate público informado.
Finalmente, como resultado de estos trabajos académicos y actividades de difusión,
el Grupo, coordinado en esta ocasión por la Dra. Maria Jesús Buxó y la Dra. María
Casado, presenta este Documento de Opinión sobre nanotecnología y bioética con
la voluntad de incrementar la conexión responsable entre los actores y los sectores
implicados en la investigación y el desarrollo de la nanotecnología y así potenciar
una bioética global que garantice el respeto a los derechos fundamentales.

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PREÁMBULO
La nanociencia y la nanotecnología constituyen una fusión de conocimientos
y metodologías cohesionados por el estudio, la manipulación y la fabricación
de materiales y estructuras funcionales a escala nanométrica. Son proporciones
referenciales que los átomos tengan diámetros de unas pocas décimas o centésimas
de nanómetro, la doble hélice de ADN mida 2 nanómetros de ancho,
un virus medio 75 y la cabeza de un alfiler un millón. Así, el apelativo nano
no hace referencia a objetos, sino a la escala y características de los materiales
–tamaño de la partícula, superficie, cobertura, y agregados– cuya manipulación
requiere instrumentos potentes como el microscopio de fuerza atómica (AFM)
y el escáner de efecto túnel (STM), así como otros instrumentos y programas
como las pinzas ópticas y los simuladores de comportamientos moleculares. Esto
permite hacer intervenciones de abajo a arriba mediante la manipulación de
nanopartículas para la producción de nuevas estructuras y funciones así como
de arriba abajo mediante la reducción de piezas de materia a dimensión nanométrica
y todo ello orientado a comprender nuevos fenómenos y a controlar
y activar propiedades físicas, químicas, electrónicas, mecánicas y biológicas.
Sus ventajas no se reducen simplemente al tamaño, sino que, a esa escala, se
incrementa la resistencia, la reactividad, la conductividad, la flexibilidad, la
ligereza, y con ello la eficiencia energética y la biocompatibilidad de los materiales
y dispositivos en células y tejidos.
Estos avances se presentan como la expresión más amplia, compleja y prometedora
del I+D para el progreso de la ciencia y la tecnología y, consecuentemente,
el beneficio de la sociedad, la conservación del medio ambiente y la sostenibilidad
energética y económica. Sus aplicaciones y la innovación de productos
abarcan los sectores de la salud, la energía, la comunicación, la automoción, la
óptica, la electrónica, la alimentación y la cosmética, entre otros. No sólo las
empresas llevan el término nano en su nombre, y lo asignan a sus productos,
sino que constituye un apelativo aplicable a diversas ramas del saber como la
nanomedicina. Por ejemplificar en el ámbito de la salud, los productos y las
aplicaciones bionanotecnológicas incluyen:
– la nanocirugía, que se beneficia de los microscopios de fuerza atómica para
manipular agujas nanométricas que penetran membranas celulares y nucleares,
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– la medicina regenerativa, con aplicaciones nanotecnológicas de células
troncales para la ingeniería de tejidos, e implantes óseos, entre otros,
– la detección precoz y el diagnóstico con técnicas de imagen que usan nanorecursos
de contraste como los quantum dots, y los biosensores nanométricos
para monitorizar el análisis de parámetros bioquímicos en fluidos o tejidos
biológicos,
– el uso de nanopartículas vehiculizadas de forma magnética para eliminar
células cancerígenas mediante hipertermia, así como la dosificación de fármacos
como medicamentos que faciliten la absorción e incluso la penetración
por vía transdérmica y que además sean dirigibles a órganos diana.
Entre los múltiples beneficios del impacto nanotecnológico destaca la sostenibilidad
medioambiental y económica por augurar una de las oportunidades
más sólidas de crecimiento en todo el mundo. Tales como disminuir y eliminar
la contaminación del agua (remediación), incrementar la eficiencia energética,
optimizar los almacenajes y embalajes de larga duración aptos para productos
de consumo y, también, por constituir uno de los motores más firmes para el
desarrollo industrial y comercial de base tecnológica
Aceptando la excelencia científica, la competencia tecnológica, la competitividad
industrial y los objetivos sociales, la alteración de las propiedades de los
materiales a esa escala y la complejidad de las técnicas de manipulación en la
investigación y sus desarrollos plantean, no obstante, numerosas cuestiones
relativas a los riesgos y la aplicación del principio de precaución.
Los riesgos se sitúan en la modificación de las propiedades y el ciclo de vida
de los nanomateriales, así como en la detección y el control de los productos
y los dispositivos nanométricos en interacción con organismos complejos por
ingestión, inhalación, inyección, vía transdérmica e implantes. Así, la toxicidad,
la trazabilidad y la biodegradación pueden afectar todo el proceso operativo de
los materiales desde la seguridad de los investigadores y los trabajadores de la
industria hasta los futuros usuarios de estos productos y su encadenamiento con
el medio ambiente y la cadena alimentaria a través de otros organismo vivos, en
dispersión y persistencia. Y esto se entrecruza con otros riesgos socioeconómicos
derivados de los intereses financieros y la aceptación de los futuros consumidores.
Las inversiones en este sector y los intereses del mercado farmacológico
e instrumental son tan grandes que hay una enorme preocupación no sólo por
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no detectar a tiempo riesgos de toxicidad y trazabilidad, sino también por no
saber establecer regulaciones de justicia distributiva, ya que, si bien hasta ahora
el problema era la exclusión de los tratamientos médicos a países terceros, ahora
la productividad a gran escala puede plantear contradicciones de distribución
exagerada para abaratar costes.
En desarrollos tecnocientíficos anteriores –como las aplicaciones potenciales en
organismos modificados genéticamente, células madre embrionarias, y otros– las
promesas de beneficio no siempre fueron acompañadas de la difusión pública
del análisis y la valoración de sus riesgos, lo cual generó toda suerte de reservas
y críticas por parte de organizaciones ambientalistas y de consumidores que
duran hasta hoy. Sin embargo, ahora, el entorno de la plataforma nanotecnológica
–centros de investigación, universidades y agencias gubernamentales y
no gubernamentales, nacionales e internacionales– ha incorporado tempranamente
la evaluación del riesgo como parte de la propuesta y seguimiento
de los proyectos de investigación así como de los criterios de admisión en la
concesión de patentes. Así, los centros de investigación no solo orientan los
proyectos hacia una nanotecnología responsable y sostenible para garantizar
el uso seguro de las nanopartículas, los materiales nanoestructurados desde la
producción hasta la eliminación sino también las agencias gubernamentales y
las asociaciones empresariales emiten informes en sus webs y desarrollan guías
voluntarias de conducta, de lo cual se hacen eco las revistas especializadas en
sus editoriales y artículos.
Ciertamente, esta actitud corresponde a la madurez creciente de la ética de
la investigación inherente a la aprobación de los proyectos y a la deontología
profesional. Y, en esa dirección, también se atiende a la demanda de estimular
la transparencia informativa versus la sociedad. Todo ello constituye un valor
añadido, pues la consideración y la gestión de los riesgos potenciales en pro de
la seguridad pública contribuye a promover la financiación pública y privada y
es una garantía para el desarrollo de aplicaciones comerciales, lo cual redunda
en la aceptabilidad pública.
Esta sensibilidad ética y la formalización de protocolos de investigación se acompañan
de un renovado interés por el análisis crítico de los riesgos derivados de
la investigación y el desarrollo. En diversos informes institucionales y científicos
se reconoce que existe una gran dispersión entre disciplinas y subcampos lo cual
impide disponer de aproximaciones sistemáticas y comparadas para examinar
la toxicología, la trazabilidad y la biodegradación de los nanomateriales en las
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diferentes formas de biointeractividad, sea por exposición, absorción gastrointestinal,
pulmonar y otras y –ya en el sistema circulatorio– por su capacidad
para franquear las barreras hematoencefálica, placentaria y hematoespermática.
Así, son limitaciones para establecer la identidad o la especificidad y el cálculo
del riesgo nanotecnológico la complejidad de factores que concurren en la
toxicidad, las limitaciones experimentales, pero también la carencia de una
convergencia en las metodologías y los colaboratorios de control de la toxicidad
desde la experimentación hasta la producción. La toxicidad depende de
factores múltiples incluyendo el tamaño, la superficie, la composición química,
la forma, la agregación, la cobertura y la solubilidad así como las vías de exposición
y polución que también varían según sean prolongadas o esporádicas.
En la experimentación, las pruebas se realizan casi exclusivamente in vitro sin
contar con suficientes estudios y pruebas in vivo que aporten datos comparativos.
Y, a esta limitación se suma la carencia de clasificaciones, metodologías
y protocolos experimentales estandarizados para examinar el ciclo de vida de
los nanomateriales y avalar la confiabilidad en los estudios clínicos.
Cabe destacar que, en algunos países, ya se toman medidas para estandarizar y
regular los nanomateriales y la nanopartículas en instituciones como la American
National Standards Institute (ANSI), el International Council on Nanotechnology
(ICON), la US Environmental Protection Agency (EPA) así como la International
Organization for Standardization (ISO) y otras asociaciones no gubernamentales
y ambientalistas. Sin embargo, hay un bajo perfil de respuesta en
la coordinación informativa de las instituciones de investigación y los parques
empresariales, pero también entre países, por no decir a escala global, pues
esta interconexión ha de implicar asimismo las potencias emergentes (China,
India, Brasil, Rusia) donde con alta probabilidad se manufacturarán gran
parte de los productos basados en avances de nanotecnología. Es destacable el
esfuerzo llevado a cabo por la OCDE por activar un grupo de trabajo sobre la
ingenierización de nanomateriales, a escala internacional, aunque de las países
emergentes sólo incluya a China.
La cuestión se centra en que las disciplinas, los investigadores, y las industrias
no constituyen un grupo homogéneo, lo cual hace que cada cual mantenga los
principios deontológicos que corresponden a sus especialidades específicas así
como las regulaciones de seguridad propios de cada disciplina y sector industrial,
tanto en los laboratorios como en la comercialización. Y el reto es dirimir qué
recomendaciones conviene proponer no habiendo un conocimiento unificado
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y conectado de la nanotecnología, ni siendo la miniaturización de la escala el
problema bioético, sino la magnitud de las inconexiones entre los laboratorios,
los procesos industriales, las políticas de investigación y la aplicación de los
productos resultantes. Sin duda la transparencia y la colaboración constituyen
la ampliación de los principios bioéticos que, en este caso, es requerida para
transversalizar la información y así lograr redimensionar y vectorizar las evaluaciones
de riesgo y beneficio con bases de datos cruzadas.
En este marco, no deja de haber un debate en proceso sobre la viabilidad de una
ampliación nanoética pues, mientras algunos sustentan que la nanotecnología
constituye una intensificación de las disciplinas implicadas, otros apuntan a
un cambio de paradigma cuyas propuestas no son de futuro sino aplicaciones
en activo que requieren una convergencia de varias áreas de la ética y de otras
disciplinas. Ciertamente, la nanotecnología constituye potencialmente un
campo transdisciplinar ilimitado con aplicaciones, inversiones y competitividades
cuya finalidad es justamente no tener límites. Sin embargo, la mayor
parte de los problemas éticos, jurídicos y sociales previsibles en la combinatoria
tecnociencia-humanidad no son exclusivos de la nanotecnología. La Bioética
aporta principios y metodologías ya probadas, amplificables a las problemáticas
especificas del campo de la nanotecnología, lo cual no quiere decir que no
haya que refinar conceptualmente y extender contextualmente el alcance de
sus principios, confidencialidad, privacidad, equidad y seguridad.
Independientemente de la adjetivación, nano o bio, desde el año 2000 las
Agencias gubernamentales y las Organizaciones Internacionales intergubernamentales
incluyen en sus agendas la conveniencia de vincular las actividades
que incorporan el componente “nano”con las normas jurídicas y códigos de
conducta existentes que les sean aplicables. Como ámbitos de incidencia pueden
señalarse, entre otros, investigación científica, protección del medio ambiente,
derechos humanos, y cooperación técnica.
La Unión Europea, en cuanto organización de integración que tiene competencias
en materia de libre circulación de personas, capitales, bienes y servicios, ha
desarrollado una importante actividad en la promoción de la nanotecnología,
como se muestra en los VI y VII Programas Marco a los que destina gran parte de
su presupuesto en proyectos de investigación sobre nanociencia y nanotecnologías.
Especialmente relevante en la materia es la Recomendación de la Comisión
Europea que contiene el Código de conducta para una investigación responsable en
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el campo de las nanociencias y nanotecnología1 cuyo objetivo es orientar conductas
y al que deberán atenerse las disposiciones gubernamentales. No obstante, es
conviene poner de manifiesto que la asunción del mencionado Código por
parte de la comunidad investigadora es voluntaria y que, pese a la apuesta
económica realizada por la UE en este campo, no ha llegado a establecerse un
código con fuerza jurídica plenamente vinculante. En la esfera interestatal es
constatable el mayor interés sobre el tema y su encuadre en el papel que juegan
las nuevas tecnologías en la sociedad internacional, con claras evidencias en la
dimensión económica y su consideración de factor para el desarrollo como se
establece en los Objetivos del Milenio, que destacan la creciente necesidad de
ordenar la investigación científica con la participación de todos los actores en
presencia y la identificación de su incidencia en la protección de los derechos
humanos internacionalmente reconocidos.
Se han implicado, asimismo, diversas organizaciones ambientalistas, y numerosos
grupos y redes de trabajo, especialmente activos en tratar de identificar
los problemas, hacer un seguimiento de las evaluaciones de riesgo, destacar
políticas sensibles, desarrollar guías comparativas y promover acciones para la
difusión pública de la información sobre los productos de consumo alimentario,
cosmético, textiles así como biofertilizantes y su impacto ambiental. En sus
informes, estas instituciones y organizaciones adoptan diferentes posiciones que
por mor de la brevedad se resumen en: recomendar el principio de precaución
y establecer moratorias a medida que avance la investigación, o bien aplicar
regulaciones estrictas sólo a la industria para controlar la producción; o bien
no recomendar el principio de precaución pues paralizar las investigaciones, o
establecer moratorias limitativas, pueden generar, por desconocimiento, nuevas
condiciones de riesgo.
En el presente Documento, el Grupo de Opinión del Observatorio de Bioética
y Derecho coincide en que no hay que insistir en un discurso sobre el impacto
potencial, ni adoptar posiciones anticipatorias o precautorias, que induzcan a
fomentar una ética especulativa basada en escenarios de futuro. Reconociendo
que las nanotecnologías ofrecen una oportunidad para conseguir una coevolución
de las tecnologías emergentes con la sociedad basada en las necesidades
humanas, la justicia social y la sostenibilidad, la apuesta es enfocar las cuestiones
bioéticas en la dirección de aportar recomendaciones realistas estableciendo
convergencias transversales de responsabilidad, seguridad, comunicación, co-
1 C(2008) 424 final, de 7 de febrero de 2008.
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laboración y participación entre las instituciones de investigación, los sectores
industriales implicados y la ciudadanía.
Estas recomendaciones han de contribuir a generar criterios y argumentaciones
que transiten a través de los fundamentos de la Bioética y los derechos humanos,
y no sólo como mecanismos de protección sino de democracia deliberativa, de
participación y de rendición de cuentas. En definitiva, llevar la nanotecnología
a deliberación pública y con ello conseguir que todo avance y aplicación tecnocientíficas
se realicen en condiciones de respeto a los derechos fundamentales.
En este sentido el Documento propone recomendaciones transversales a cinco
sectores clave: a los institutos y centros de investigación, a las compañías e industrias
de productos nanotecnológicos, a los poderes públicos, a los medios de
comunicación y a la ciudadanía estableciendo áreas de acción en conexión con
criterios bioéticos que resultan de la identificación de problemáticas concretas:
responsabilidad, seguridad, transparencia colaboración y participación, según
se propone en el cuadro que figura a continuación.

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Recomend aciones
Áreas de acción
Centros de investigación
Poderes públicos
Industria
Medios de Comunicación
Sociedad civil
Criterios
Responsabilidad
Seguridad
Transparencia
Colaboración
Participación
A los centros de investigación
1. Poner en practica la I+D responsable en nanociencias y nanotecnologías. Fomentar
líneas de investigación en nanociencia y nanotecnología en las que
se contemple como objetivo prioritario el beneficio de la sociedad.
2. Garantizar la seguridad de los investigadores y el conjunto de los trabajadores en
los laboratorios. Acreditar el tratamiento adecuado de los residuos derivados
de la investigación, así como aplicar técnicas de detección de efectos adversos
y elaborar un sistema de notificación. Rendir cuentas periódicamente ante
un agencia de evaluación externa de los tratamientos realizados.
3. Reforzar la transmisión de información de los avances nanotecnológicos de
manera efectiva, clara y veraz, ya que los riesgos también derivan de mantener
invisible la dirección y las decisiones de la investigación. Hacer patentes los
objetivos, la financiación, los logros y los fracasos.
4. Contribuir a la colaboración transversal de las disciplinas académicas, los centros
de investigación y la industria. Crear cauces –institucionales y en red– donde
cruzar la información para lograr la concreción de metodologías y estándares
comparativos en la evaluación de riesgos, y especificar, cuando sea conveniente,
los requerimientos de privacidad entre proyectos competitivos.
5. Promover la divulgación del conocimiento de la manera que más favorezca el
nanodiálogo. Establecer enlaces con los expertos ELSA que contribuyan
a explorar los aspectos éticos, legales y sociales de la nanotecnología y así
hacer copartícipe a la ciudadanía –asociaciones de consumidores, empresas,
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medios de comunicación y otros– para que pueda opinar y tomar decisiones
responsablemente.
A los poderes públicos para la realización de encuestas y consultas de
percepción y aceptabilidad del riesgo
1. Fomentar en las políticas de investigación y desarrollo los bienes públicos globales.
Asegurar que las políticas de investigación, dentro de las que opera la
plataforma nanotecnológica, sean social y éticamente responsables.
2. Establecer regulaciones sobre seguridad nanotecnológica. Hacer pública la información
sobre efectos adversos y crear registros públicos de los mismos.
Implementar medios para cruzar las bases de datos y coordinar la organización
internacional de estándares así como de un sistema de certificación
ISO TC/229 para identificar productos con nanomarca.
3. Definir las garantías jurídicas y las bases éticas que han de guiar las investigaciones
y aplicaciones nanotecnológicas. Armonizar los sistemas regulatorios nacionales
e internacionales y establecer marcos colaborativos entre gobiernos,
industria, academias científicas, organizaciones sanitarias y los consumidores.
4. Promocionar planes de colaboración entre instituciones académicas, industria,
expertos ELSA y ciudadanía para establecer una plataforma comunicativa donde
articular los avances con el desarrollo responsable de la nanotecnología
afianzando así la divulgación crítica del conocimiento y el debate éticamente
informado.
5. Estimular el interés por la nanociencia y las innovaciones nanotecnológicas para
conseguir la implicación ciudadana. Impulsar la educación científica y la divulgación
creando programas formativos desde los niveles básicos en edades
tempranas hasta alcanzar el nivel de difusión a la ciudadanía facilitando la
reflexión social, política y económica sobre el desarrollo responsable de la
nanotecnología y así garantizar el conocimiento adecuado para la realización
de encuestas y consultas de percepción del riesgo.
A la industria
1. Reconocer que las empresas son parte de la sociedad y que los fines de su producción
han de orientarse de acuerdo con los intereses públicos. Explicitar los criterios
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de responsabilidad que siguen en su agenda para priorizar la fabricación de
productos y seleccionar su comercialización.
2. Seguir las normas de prevención y establecer protocolos fiables para garantizar la
protección de sus trabajadores expuestos a nanopartículas en todas las fases
de la producción, así como en el tratamiento de los residuos, colaborando
a mantener siempre actualizadas las regulaciones sobre gestión del riesgo y
seguridad en los laboratorios y las fábricas.
3. Seguir los estándares internacionales en el control de las inversiones y los derechos
de propiedad intelectual. Hacer pública su adscripción a agendas institucionales
y profesionales para no generar sombras de riesgo que puedan
interpretarse en términos negativos y producir alarmas y temores.
4. Contribuir a crear protocolos y guías de conducta en aras de la seguridad de sus
laboratorios en cualquier fase de la investigación y la producción. Equilibrar
la protección y la dinámica del conocimiento para que se compartan las
evaluaciones de riesgo entre equipos de investigación y en coordinación con
las propuestas de normativas dirigidas a metas o bienes públicos globales.
5. Asumir en sus costos de producción la evaluación de riesgo de los productos
nanotecnológicos e invertir en la divulgación de conocimiento a la ciudadanía,
entendiendo que la aceptabilidad de los futuros consumidores es clave en
el rendimiento económico de sus productos.
A los medios de comunicación
1. Asumir la responsabilidad crucial de los medios en la divulgación científica y
en la formación de la opinión, especialmente a la hora de informar sobre la
nanotecnología y sus aplicaciones ya que se trata de informaciones de difícil
transmisión por su complejidad conceptual y metodológica y por las expectativas
que suscita su enorme potencialidad. Esta responsabilidad ha
de extremarse en los balances riesgo beneficio y en la comprobación de la
fiabilidad y la neutralidad de las fuentes.
2. Tener en cuenta el principio de precaución y extremar el cuidado en la forma
de transmitir las informaciones respecto a los balances riesgo-beneficio de las
nanotecnologías para no incurrir en falsas expectativas ni generar alarmas
innecesarias.
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3. Contrastar y explicitar de forma clara el origen de las noticias y los conflictos de
intereses que puedan subyacer. Esta es una obligación general de las profesiones
periodísticas, pero que requiere mayor cuidado, si cabe, en la transmisión
de informaciones relativas a ciencia y salud.
4. Compartir datos es más relevante que competir por los datos. Es clave colaborar
en facilitar el acceso a la información entre grupos para incidir en la
transferencia de conocimiento y enmarcar las problemáticas incorporando
criterios plurales y puntos de vista pluridisciplinares.
5. Aumentar los espacios de divulgación científica en los medios de comunicación
que incorporen las preocupaciones éticas en los temas controvertidos. Resaltar
la importancia de la crítica y la validación de la información científica que
la sociedad recibe.
A la sociedad civil:
1. Acceder al conocimiento de la gestión pública así como de las aplicaciones y
evaluaciones de la investigación en nanotecnología, ya que es un derecho y a
la vez responsabilidad de la ciudadanía interesarse y adquirir criterios sobre
los beneficios y los riesgos de los nanoproductos para estar en condiciones
de opinar y participar en encuestas y debates.
2. Disponer de información precisa en el etiquetaje y la posología de los nanoproductos,
utilizable como indicadores de seguridad, por la ciudadanía y las
organizaciones profesionales y de consumidores, y así facilitar las decisiones de
compra y uso, la detección de irregularidades y la notificación de efectos
adversos.
3. Garantizar la transparencia en la aceptabilidad pública de los nanoobjetos, las
técnicas de diagnóstico y los tratamientos de base nanotecnológica, sobre la base
de ejercer derechos de autonomía, consentimiento y privacidad, atendiendo
a la complejidad de las respuestas y las actitudes así como los intereses y las
controversias sociales.
4. Colaborar con las instituciones científicas y las administraciones públicas cuando
se requiera la participación ciudadana en encuestas, foros online, y debates
deliberativos sobre la utilidad y la evaluación de prioridades en el desarrollo
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de las tecnologías emergentes, y así contribuir a eliminar el déficit democrático
en ciencia y tecnología.
5. Adquirir criterios y opiniones equilibradas para asegurar el nanodiálogo sobre
los problemas sociales del impacto global relativo al acceso desigual y/o la
distribución abusiva de las aplicaciones nanotecnológicas, y sobre los dilemas
éticos que hacen referencia a las relaciones deseables entre tecnología,
naturaleza y agencia humana.
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Investigación Poderes Públicos Industria Responsabilidad
Poner en practica la I+D
responsable en nanociencias
y nanotecnologías.
Fomentar en las políticas
de investigación
y desarrollo los bienes
públicos globales.
Reconocer que las empresas
son parte de la
sociedad y que los fines
de su producción han de
orientarse de acuerdo con
los intereses públicos.
Seguridad
Garantizar la seguridad
de los investigadores y el
conjunto de los trabajadores
en los laboratorios.
Establecer regulaciones
sobre seguridad
nanotecnológica.
Seguir las normas de
prevención y establecer
protocolos fiables.
Transparencia
Reforzar la transmisión
de información de los
avances nanotecnológicos
de manera efectiva,
clara y veraz, ya que los
riesgos también derivan
de mantener invisible la
dirección y las decisiones
de la investigación.
Definir las garantías
jurídicas y las bases éticas
que han de guiar las
investigaciones y aplicaciones
nanotecnológicas.
Seguir los estándares
internacionales en el
control de las inversiones
y los derechos de
propiedad intelectual.
Colaboración
Contribuir a la colaboración
transversal de las
disciplinas académicas,
los centros de investigación
y la industria.
Promocionar planes
de colaboración entre
instituciones académicas,
industria, expertos
ELSA y ciudadanía para
establecer una plataforma
comunicativa.
Contribuir a crear protocolos
y guías de conducta
en aras de la seguridad
de sus laboratorios en
cualquier fase de la investigación
y la producción.
Participación
Promover la divulgación
del conocimiento de la
manera que más favorezca
el nanodiálogo.
Estimular el interés
por la nanociencia y las
innovaciones nanotecnológicas
para conseguir la
implicación ciudadana.
Asumir en sus costos
de producción la evaluación
de riesgo de los
productos nanotecnológicos
e invertir en la
divulgación de conocimiento
a la ciudadanía.
RECO MENDACIO NES
43
Medios de Comunicación Sociedad Civil
Asumir la responsabilidad crucial de
los medios en la divulgación científica
y en la formación de la opinión, especialmente
a la hora de informar sobre
la nanotecnología y sus aplicaciones.
Acceder al conocimiento de la
gestión pública así como de las
aplicaciones y evaluaciones de la investigación
en nanotecnología.
Tener en cuenta el principio de precaución
y extremar el cuidado en la
forma de transmitir las informaciones
respecto a los balances riesgobeneficio
de las nanotecnología.
Disponer de información precisa en el
etiquetaje y la posología de los nanoproductos,
utilizable como indicadores de
seguridad, por la ciudadanía y las organizaciones
profesionales y de consumidores.
Contrastar y explicitar de forma clara
el origen de las noticias y los conflictos
de intereses que puedan subyacer.
Garantizar la transparencia en la aceptabilidad
pública de los nanoobjetos,
las técnicas de diagnóstico y los tratamientos
de base nanotecnológica.
Compartir datos es más relevante
que competir por los datos.
Colaborar con las instituciones científicas
y las administraciones pública.
Aumentar los espacios de divulgación
científica en los medios de comunicación
que incorporen las preocupaciones
éticas en los temas controvertidos.
Adquirir criterios y opiniones equilibradas
para asegurar el nanodiálogo.

Nanotechnology
and
global Bioethics
M.J. Buxó and M. Casado (Coords.)
Prepared by the Opinion Group of
the Observatori de Bioètica i Dret
(Bioethics and Law Observatory)
Parc Científic de Barcelona
Barcelona, September 2010
OBSERVATO

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